viernes, 6 de mayo de 2016

DIOS Y LA CRIATURA

Según Polo "no existe ningún sentido posible de totalidad en el que Dios y la criatura sean factores". Si Dios y la criatura es una suma imposible, ¿significa eso que a Dios nada le añadimos nosotros, nuestras acciones?
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5 comentarios:

Unknown dijo...

En Epistemología Polo dice: "El modo elegido por Dios para sacarla de su grave atolladero ha sido unir un alma humana a una persona divina, que es su acto de ser ... Esa alma, por unida a una Persona divina, es santísima. Liberar a las almas de las personas humanas creadas de su degradación es asociarlas a esa santidad. En rigor, la unión de las almas creadas a la humanidad de Cristo depende de la unión de esa humanidad con la Persona divina ... Como el carácter santísimo de la humanidad de Cristo se debe a que está unida a su Persona divina, hay que concluir, como vengo diciendo, que fuera de esa unión dicha humanidad no existe en absoluto, o sea, que su realidad debe ser entendida como unión o asunción sin acudir a la idea de creación ..."
Según ello, entiendo que al sumarnos a ese alma Santísima, nos hacemos divinos y eso es añadir algo ... aunque no se entienda cómo es.

Unknown dijo...

Más adelante Polo afirma:"Por afectar al núcleo de la cristología, intentaré justificar la tesis de que la distinción entre la criatura y Dios no es omniabarcante, sino que caben otras realidades que, sin ser Dios, no son creadas: se trata del tema clásico de los futuribles". Es decir, SÍ hay algo que agregamos pero depende de nosotros que no sea al revés, es decir, que nos degrade y eso cae en los futuribles divinos.

jmposada dijo...

Las criaturas nada añaden a Dios, pues son inferiores en cuanto al ser, es decir, a la grandeza o magnitud de su esencia, y a la nobleza o dignidad; pero tampoco, existiendo, lo disminuyen ni lo amenguan; y ni siquiera siendo en Él posibles, pues esa posibilidad de las criaturas en Dios es apenas un abajamiento manifestativo y dispositivo de la Divinidad, es decir, una misericordiosa manifestación y disposición de Dios.
Así que las criaturas aportan en Dios si acaso una gloriosa manifestación de la misericordia divina, que sólo se muestra si viene a ser posible y a existir lo inferior a Dios.
En cuanto a las obras de las criaturas libres, menos aún añaden a Dios, Quien, por otra parte, en Cristo a ellas las dona para que las lleven a cabo (cf. Epístola a los efesios, 2,10).
La criatura es apenas el incoarse de la divina donación condescendiente y misericordiosa, pues Dios crea las distintas criaturas para elevarlas a la Altura de su Intimidad, también la criatura extramental o a-espiritual, justo bajando El hasta el nivel del espíritu humano; mas crea a los espíritus personales, incluido el hombre, mujer y varón, como libertades a las que cabe aceptar o bien rechazar la consumación del don, que es el alzamiento de la criatura a la Vida divina.
Por su parte, el sí de las criaturas libres tampoco añade nada a Dios, pero es patente que Él lo espera; y en este sentido, el fiat de la criatura, ante todo el de Santa María, colma la Esperanza de Dios, la Esperanza de su misericordioso Amor.

Unknown dijo...

No deja de sorprenderme leer en Epistemología algo como esto: "En tercer lugar, que la superioridad de Cristo sobre las criaturas necesarias es un indicio de que su humanidad no es creada, como vengo sugiriendo ..." lo que reclama que la Misericordia quiere añadir, aunque no se le pueda añadir y lo hace alzando el don de cada persona haciéndose una de ellas.

Unknown dijo...

Nuevamente en Epistemología leo: "Desde luego, el hombre sólo es hombre si existe en dependencia de Dios, y por eso puede decirse creado, pero en la criatura esta dependencia se refiere a su acto de ser y a su esencia. Ahora bien, la humanidad de Cristo, sin ser creada, es de una manera más alta dependiente de Dios que la de los hombres creados, porque es real en tanto que el Verbo divino se encarna, y asume la condición humana hasta llegar al trance de la muerte" es decir, si Dios Hijo quiere que su esencia pase por el trance de la muerte, nos une con Él aunque eso no Le añade nada, pero esto viene exclusivamente de Él por Amarnos en el Hijo que así nos agrega a Sí mismo solo por Misericordia.