jueves, 29 de octubre de 2015

PREGUNTA

¿Cómo se conoce, o se detecta, el límite mental? ¿Tiene esta pregunta una respuesta clara? A ver si me la dais

11 comentarios:

Juan García dijo...

Se trata, más en concreto, de si el acto de conciencia es un conocimiento objetivo de la presencia mental o no lo es; porque la presencia es característica de todo objeto, y también de ese único que es la circunferencia... ¿o es su tema objetivado>?

Unknown dijo...

Yo creo que dejando la circunferencia como fuente de inspiración, que es muy acertada por decirlo de algún modo, la presencia se deja ver más claramente por el lado del tiempo. Es el presente no-real porque no existe en la realidad, sino en la mente. Pero articula el tiempo de tal modo que separa lo pasado de lo futuro, que son reales aunque el presente así definido, no pueda serlo.

jmposada dijo...

Por lo pronto el límite mental es habitualmente conocido en cualquier hábito intelectual, de entrada en los adquiridos, que manifiestan que la presencia mental según objetivaciones es constante y misma, es decir, que según ellas equivale a iluminar detenida y contenidamente su término de intencionalidad.
Detectar la presencia mental se corresponde con prestar atención al inteligir habitual como tal, esto es, sin reconducirlo al objetivante, menos todavía como potencia para él.
Ni siquiera en filosofía se suele caer en cuenta de la peculiaridad del inteligir habitual. La filosofía clásica se detiene en el objetivante, aunque implícitamente lo toma como símbolo del habitual; la moderna explícitamente se atiene al objetivante, a partir de Escoto y de manera neta en Descartes.
A su vez, caer en cuenta del inteligir habitual en tanto que peculiar exige evitar que el pensamiento se atenga al inteligir objetivante en vista de su carácter lógico-lingüístico, o bien que se confunda su empleo simbólico con la que suele denominarse analogía, que evita el atenimiento en la medida en que según ella ninguna noción queda cerrada de acuerdo con la univocidad pues apunta a lo más diferente de esa noción que mismo, y, en la llamada analogía de atribución, a lo más alto y primario.
Por su parte, la operación de conciencia objetiva la circularidad como constante mismidad en la diferencia, y que es equivalente a la presencia mental limitada, pero sin detectar que es limitada, lo que concierne al hábito intelectual adquirido de conciencia (que se ha de distinguir de la nativa intelección del alma, concerniente a la sindéresis y a veces también llamada hábito de conciencia).
No obstante, reparar en la operación objetivante de conciencia, que por ser concomitante suele desatenderse, equivale a su casi que inescindibilidad con el hábito intelectual correspondiente, el hábito de conciencia, equiparable, a su vez, con el hábito abstractivo, aunque la conciencia objetivante es operación intelectual incoativa sin articulación presencial del tiempo, es decir, sin versión sobre lo percibido, memorado y anticipado, sino sólo sobre lo imaginado en tanto que puramente formal, al cabo, el tiempo como ahora reiterable indefinidamente, que es inteligido al notar que, para no quedarse en la ininteligible indefinición o indiferencia, esto es, la indefinida serie de indiferentes —sin matematización—, cualquier ahora es a la vez o simultáneamente, esto es, en presencia como actualidad, fin de la parte de tiempo anterior principio de la posterior (de partes de tiempo, en modo alguno de otro ahoras). Tal es la presencia como actualidad, que el propio Aristóteles excluye de la temporalidad entendida como número del movimiento según que anterior y posterior (la actualidad es precisa en el número).

Unknown dijo...

Una cita de Polo en CTC IV, 2 p.144 dice: " ... La conciencia es una operación abstractiva. El objeto abstracto de esa peculiar operación es la circunferencia. La conciencia abstrae sólo de la imaginación, no de la memoria o de la cogitativa, lo que la distingue de las otras operaciones incoativas ..." donde prioriza la operación abstractiva (articulación temporal) sobre el objeto conmensurado (circunferencia). Pero esto no obsta para que valga en todos los ahoras abstraídos manifestados a partir de tal conmensuración. Por eso me atrevo a reafirmar la importancia del ahora prioritariamente al objeto (circunferencia) de la operación (conciencia). Y en NCPDD afirma que el tiempo articulado presencial supera al físico por no formar parte de él, lo que se manifiesta en el movimiento circular que unifica por analogía.

jmposada dijo...

El ahora equivale al tiempo imaginado; a su vez, la abstracción a partir de la mera imaginación del tiempo, a partir del ahora, es la conciencia objetivante, cuya objetivación es la circularidad, equivalente al tiempo pensado según la articulación presencial de la parte temporal anterior con la posterior de acuerdo con un ahora no sin más imaginado sino que es a la vez o simultáneamente término de la parte anterior y principio de la posterior, lo que es, por así decir, el esquema de cualquier articulación presencial del tiempo, también cuando las operaciones abstractivas articulan la memoria y la expectación; y equivale sin más a la circularidad en la que cualquiera de sus partes es a la vez principio y término.
Por su parte la analogía según el movimiento circular es el implícito manifiesto según el hábito conceptual; la intelección del movimiento circular según su condición física es ulterior a la explicitación conceptual; no se corresponde sin más con la circularidad objetivada en la conciencia como operación intelectual.

Unknown dijo...

En resumen, insisto en que la presencia mental puede entenderse mejor desde el ahora, es decir, el instante que no es real y que puede existir solo en la mente. Otras explicaciones como la circunferencia, no son equívocas, sino que se prestan a antiguas imágenes kantianas o cartesianas, equívocas; que para un neófito (lo digo porque me pasó) son un centro rodeado de una línea, que no es la circunferencia abstraída y pueden errar así (los neófitos como yo). Pero es mejor la circunferencia, cuando ya se entiende el ahora como imposible físico pero real en la mente, porque para sentir se requiere luz (aquí se explica el movimiento circular) que es una parte importante de la abstracción (que el neófito no entendía porque pensaba que eran la misma unidad circular como imagen redonda) y la luz es el tiempo mínimo real al que hay que adicionar los tiempos de interiorización corporal que, circunferencialmente, se explican más claro.

jmposada dijo...

Ahora y circularidad son dos maneras de objetivar la actualidad, una, imaginada, según el instante, y la otra, inteligida, según la presencia mental, es decir, como articulación presencial del tiempo, aquí de la sola imaginación, según actualidad, es decir, inteligiendo cada ahora como término y principio a la vez de partes temporales. Tanto el ahora cuanto la presencia mental según actualidad o articulación presencial del tiempo sólo tienen cabida mental, en modo alguno extramental, aunque son congruentes con actos mentales; la presencia mental limitada según actualidad, si articula el tiempo imaginado, con la circularidad, y si articula el tiempo de la sensibilidad interna, con el abstracto como “lo”.

jmposada dijo...

La presencia mental es no sólo limitada, pues cabe presencia mental superior a ésta; y si es limitada, es introducida según la articulación presencial del tiempo, que puede ser tiempo sólo imaginado según el ahora como instante cuya conexión con el sucesivo es problemática puesto que, imaginando, sólo se garantiza su reiteración indefinida; al inteligir con base en el ahora imaginado se objetiva la circularidad, que equivale a la constancia de la mismidad en la variación: cualquier punto o cualesquiera partes iguales de una circularidad varían en posición pero son constantemente lo mismo que cualquier otro punto o parte igual; por eso tanto da si se toma como principio cuanto si como término de un movimiento según circularidad. Por eso cabe equiparar el límite mental con la constante mismidad sea cual sea la variacióniedad o diversidad, la diferencia, objetivada.
A su vez, la articulación presencial del tiempo puede ser también de la sensibilidad interna comprendiendo además de la imaginación, que esquematiza la percepción, también la memoria y la expectativa o anticipativa (la cogitativa concierne a la razón práctica), y entonces equivale a la objetivación abstracta cuyo carácter de “lo” indica su limitación, es decir, constancia y mismidad, y su referencia a lo percibido, la variedad.
En consecuencia, la circularidad es concomitante a cualquier objetivación intelectual; de ahí que la conciencia objetivada sea a la par concomitante respecto de las objetivaciones ulteriores, sin que sea propiamente habitual; el hábito intelectual correspondiente es uno solo tanto para la conciencia objetivada cuanto para la operación abstractiva, el hábito abstractivo, según el que es inteligida la limitación de la presencia mental, es decir, la inscripción, por así llamarla, de cualesquiera objetivaciones intelectuales en la circularidad, lo que es equiparable con la noción de horizonte.

Unknown dijo...

Coincidente con la limitación de la presencia está la apropiación cartesiana del cogito que reina como fundamento para todas las ciencias y su éxito se debe, a no dudarlo, de la capacidad para intersubjetivizar referentes físicos como son las coordenadas. Es así que la rotación como simetría permite medir coordenadamente desde diferentes referencias, incluso con movimientos arbitrarios, la misma forma pura; matematizando lo físico. Tanto, que se confía más en este tipo de comunicaciones (que son limitadas por apoyarse en generalidades) que en su verdadero valor, es decir, la presencia misma.
El movimiento circular también tiene otra apropiación logificada, a nivel más alto. Me explico. La rotación tiene su propia circularidad pero puede culminarla como movimiento giratorio o sin llegar a tanto, solo vibratorio (ida y vuelta sin completar el rizo sino en vibración continua). Pero hay un nivel intersubjetivo que no es ya el movimiento propio de ese tipo, sino la rotación o vibración, depende del caso, del sistema referencial completo y a eso se le llama simetría.
Pero también existe otra interpretación que es la rotación intersubjetiva ya no en tres, cuatro o más dimensiones, sino en todas ellas a la vez; lo cual es muy complejo y se define como supersimetría, sin que se conozcan todavía los límites de producción de todo tipo de movimientos inferiores que es posible definir y que estamos viendo denominar como inteligencia artificial y otras aberraciones (por mal definidas lo digo, pues no son lo que se pretende que sean).
De aquí mi interés en esta entrada del blog que creo que pretende justamente eso: que no se mal interprete lo que es la circunferencia poliana, muy distinta a la cartesiana.

Unknown dijo...

Cabe y conviene seguir profundizando en el tema de las simetrías por varias razones, pero haré una analogía para ilustrar este punto. En la concepción del Modelo estándar de física de partículas, el bosón de Higgs así como otros bosones (encontrados ya experimentalmente) y ligados a esa teoría, se interpretan como ruptura de simetrías que generan campos, para el cual los elementos que viven en este campo son sus respectivos bosones.
Al no abandonar el límite y, no llegando más allá de su logificación matemática, sino quedándose más acá; la unificación se da en un nivel más bajo que el del universal no propagándose hasta los juicios de nivel propiamente humano, sino quedándose a nivel de judicoides. Esto no es negativo per se, pero demora la propagación a inhesiones de nivel científico, propias del juicio; afectando el desarrollo de la física.
Si bien el concepto de simetría y su aplicación a la física-matemática es ya elevada, se cree que es el fundamento. Pero el fundamento, incluso como base, es muy superior a su propia lógica o a sus elaboraciones en la base.
Polo permite llegar mucho más lejos pero critica la razón práctica vista como silogismo, porque no es más que un aspecto pobre de ésta (la razón práctica). En cambio, dice que hay que mirar desde el plexo medial como valoración ponderante; lo que es mucho más juicioso por decir lo menos, ya que solo escapando a las definiciones (generales) y habituándose a realizar esta operación, cada ciencia progresa desde los hábitos consagrados y su sustento radica en lo más humano que existe: la máxima amplitud lograda extendiendo la propia libertad volcada en búsqueda. Esto es lo que está perdiendo al consagrar el límite mental como punto de partida del progreso: la física-matemática.
En CTC IV vol 2, lo dice pero dentro del contexto de la física clásico-quántica, que es solo un ejemplo de lo que vendrá después en AT2.

jmposada dijo...
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