lunes, 2 de marzo de 2015

CONOCIMIENTO DE DIOS

Polo afirma categóricamente que "Dios es impensable", dado el límite mental. Porque la identidad real de pensamiento y ser propia de Dios es irreductible a la "mismidad" de pensamiento y ser que la presencia mental humana, el límite, obtiene.
¿Justifica esta observación cierto agnosticismo teológico?
A ver: ¡opinad!

4 comentarios:

Unknown dijo...

Al contrario. Detectar el limite ya permite abandonarlo y eso se puede realizar de varios modos, incluso no humanos (espirituales me refiero).

Polo asegura en quien es el hombre, que somos espiritus en el tiempo y no animales racionales lo cual ya es algo mas que filosofia, aunque no sea todavia teologia.

Pero el abandono ya nos permite vislumbrar mejor la etica y las realidades sobrenaturales que al no hacerlo se nos dificulta mucho.

Unknown dijo...

Como dice Polo: "... lo que llamo fe intelectual no consiste en no entender, sino en entender que no se entiende acabadamente, o que no se acaba de entender. El saber implícito en la fe intelectual no es una paralización de la intelección, sino una ilimitada consecución de asuntos entendidos superables. A eso aludía Nicolás de Cusa al final de la Edad Media cuando hablaba de docta ignorantia ..."
Creo que así expresa decididamente que no puede existir algún tipo de agnosticismo cuando se trata de fe.

Joseph Kabamba dijo...

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Distingamos entre conocer la existencia de Dios y conocer su esencia.

Polo "muestra" a Dios con su propuesta filosófica.

Su esencia no es pensable, sino cognoscible en la medida en que le conozcamos como El nos conoce.
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Unknown dijo...

Polo cita repetidas veces a Tomás de Aquino"no se puede entender lo móvil y cambiante con algo inmóvil y fijo" es decir, con la presencia. Y agrega la necesidad de una contradistinción, palabra que usa en sus comentarios más elevados y para entender lo que ya es personal-trascendental.

Creo que la fe sobrenatural, se llega a manifestar como contradistinción de la claridad o experiencia intelectual de la sindéresis; y la sabiduría como hábito trascendental. También puede entenderse como logos del nivel trascendental-intelectual.

Y se convierte con el amar donal.