domingo, 6 de julio de 2014

LO PROBLEMÁTICO

Os copio unos fragmentos de Polo:

"El límite del pensamiento como término –objeto– comporta la interminación del acontecer: en la medida del término como presencia, el pensar no alcanza la realización de su carácter de novedad. En atención a esta circunstancia, corresponde al pensar el carácter de lo problemático.

"Lo que permanece verdaderamente como problemático en la presencia es la novedad del pensar.

"Buscarse es la permanencia de lo problemático, puesto que se mantiene distinto de todo fundamento: es la novedad correspondiente. En la búsqueda estriba el valor de novedad del pensamiento. Tal novedad es el sobrevenir o acontecer. Lo nuevo, lo inédito es el salir a buscar: en ello se concentra el poder de pensar. Salir no es salir a fuera, sino lo nuevo respecto a lo de fuera.

"Si se tiene en cuenta que pensar no es poner la presencia, y, por otro lado, que el mantenimiento del hallazgo como persistencia no es tarea del pensar, sino que ha de referirse al ser, se alcanzará a ver que lo problemático es la novedad del pensar.

"El poder de pensar en orden a lo no es un poder productor, sino un poder que compromete problemáticamente su novedad en un límite como diferencia con el ser.

"Llegados a este punto, conviene proponer una noción de lo problemático que nos sirva de guía para el tema de la referencia del pensar al ser: problemático significa lo que se distingue en general del ser."

Proceden del libro Evidencia y realidad en Descartes.

¿Qué decís del problema puro?, ¿qué es lo problemático?.

31 comentarios:

Unknown dijo...

Me parece que lo problemático radica en que también es, pero no es lo que es. Está más allá del ser y proviene del Origen pero no es Él ni tampoco es no contradicción, aunque también lo es, pues persiste siendo. Por ello, es problemático. Por eso la ciencia es tan profunda, sin llegar a ser toda la profundidad. De aquí la confusión de los hechos que son, pero que no son todo el ser. Es más que eso, y así es como se vuelve problemático para el siglo.

Joseph Kabamba dijo...

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El hombre es un solucionador de problemas.
Gracias a lo problemático el alma se tensa.

El problema puro es que estamos más lejos de Dios que de la nada.
La solución estará en la adoración.
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Unknown dijo...

Lo problemático está en el Origen, pero nos lo acerca Él mismo a través de la no contradicción (otro principio) y la causalidad trascendente (el tercer principio), que son dos principios más cercanos a nosotros. Por eso la tensión inicia su resolución a través de lo pequeño. Allí sucumbe en la ciencia que, por ello, parece suprema problemática. También así nos acercamos a Dios. Si no podemos alcanzar esta pequeña realidad, menos podremos adorar a Dios en espíritu.

Joseph Kabamba dijo...

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No entiendo, Javier, que digas que lo problemático está en el Origen.
En el Origen no hay problemas.

Veamos si te sigo de alguna manera: gracias a la sabiduría, podremos resolver lo problemático. Humildad de adoración al fin y al cabo.

El principio de no contradicción no resuelve aquí nada, se limita a persistir. Si quisiéramos apoyarnos en él para encontrar la "novedad" del pensar, erraríamos, pues ahí no hay libertad y nuestra novedad es la libertad.
Tampoco veo cómo nos puede ayudar la causalidad trascendental.

Sí que comprendo que baste lo pequeño para que nos lancemos a buscarnos, que hagamos pie, como siempre, en nuestro pensar.

En cualquier caso, sin abandonar el límite, la ciencia es una búsqueda sin término, es la noción de infinito que nos lleva a una circularidad inane.

Podemos recibir de Dios la adoración en lo pequeño, pero también en la zarza ardiendo, en lo grande.

Juan A. GG nos pregunta que es el "problema puro" y qué es "lo problemático".
Lo problemático ya lo dice Polo, es el pensar.
Y el problema puro será la diferencia pura con el ser.
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Unknown dijo...

Me refiero a nuestro entender el Origen como principio no al Origen Mismo.

Joseph Kabamba dijo...

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Considerar a Dios como Principio ya no solamente es problemático sino que es un problemón.
La novedad sigue, a mi entender, el camino de la libertad.
Dios no nos hace niños para humillarnos. Somos hijos al crearnos libres. Esta es la novedad que se vuelve problemática si "pensamos" en nosotros mismos.
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Unknown dijo...

La macla de los principios es la que problematiza más aun lo que ya es problemático. Cada persona es su propio acto de ser, y por eso, cada uno es novedad. Lo más pequeño que cada persona haga ya es grande, porque es nuevo. Pero esa grandeza puede remontarse hacia la nada, que es lo contrario de adorar. Es alejarse de lo novedoso para volverse anticuado y absurdo. Algunos se autosometen a otro ser: es la esclavitud.

Juan García dijo...

Yo creo que lo problemático está en la unificación del logos (de la operatividad de la inteligencia tomada unitariamente) y del entendimiento, el intelecto personal, que es habitual y no operativo. Pese a no serlo, la integridad del hombre reclama esa unificación; porque el hombre aspira a la visión de Dios, por mucho que Dios exceda el alcance de la operación intelectual.

Unknown dijo...

Pero no solo el intelecto unifica. El profesor Pérez López del IESE (el gurú en Dirección) afirmaba que el logos se apoya en el querer. Eso explica que Polo empezara por el yo como logos y después lo "corrigiera". El querer apoya al conocer como "más arriba" el conocer apoya al querer. Son diferentes "verdadeares" o prudencias. En AT Polo afirma que existe la voluntas ut habitus y que falta investigar sobre ella.

Unknown dijo...

Pérez López y Polo eran muy amigos. Coincidían en muchas actividades y además, en cómo pensaban. Pérez López era más práctico y así fue como llegó a la potencia afectiva. Pero siempre se apoyó en la AT de Polo. La avanzó, creo yo, desde la perspectiva de la conversión de los trascendentales personales, sobre todo de la sabiduría y la estructura donal; pues es así como se desarrolla el feedback afectivo: otra potencia que no es sólo inteligencia ni sólo voluntad, sino ambas siempre juntas y como feedback, es decir, la dualidad sindéresis-persona, como feedback de la persona que llamamos aprendizaje.

Unknown dijo...

La unificación del logos al buscar-se es más que solamente hábito: es virtud. Justamente allí estriba o radica lo problemático. Son dos modos de ser que se traslapan: el material y el espiritual. Allí está el problema. Es más que solo ser. Es aspirar a crear libremente y en consonancia con el Creador. El encuentro es lo futuro no defuturizable. El buscar-se que encuentra-se.

Joseph Kabamba dijo...

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Estoy de acuerdo con Juan en que lo problemático aparece cuando al unificar logos e intelecto personal, se detiene la novedad.

Y estoy de acuerdo también con que el hombre aspira a la visión de Dios.

Sin embargo, este "problema" se resuelve al alcanzar que somos hijos.
También cuando sepamos quiénes somos, acogidos por Dios, seguiremos jugando, abiertos al Padre. Es la vida eterna.

Joseph Kabamba dijo...

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Me gustó lo que apuntaba Javier : es gracias a la creación (principio de no contradicción y principio de causalidad trascendental) como iniciamos el camino que nos llevará a ejercer el hábito de sabiduría.
También lo que dice sobre la ciencia, donde podríamos sucumbir, sin llegar a adorar. Es una forma vital de lo problemático.

Rectifico mi respuesta abrupta del 8 de julio: con el ejercicio del hábito de los primeros principios "iniciamos" la resolución de lo problemático.
Y erramos con su macla.
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Joseph Kabamba dijo...

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Necesitaría aclarar lo que dice Javier sobre la voluntas ut habitus.

Considero que los hábitos de la voluntad son de la esencia humana.

A mí me parece que si nos ponemos en el plano trascendental, como el intellectus ut habitus, debemos hablar de "amar donal" y no de voluntad.
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Joseph Kabamba dijo...

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Lo de "potencia afectiva" me suena muy raro.
Pienso que complica.

Entiendo que lo que apoya desde más arriba no es el querer sino el dar.
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Unknown dijo...

La potencia afectiva viene a ser una parte esencializante del ser humano. No complica porque cuando se trabaja en equipo, se requiere decidir muy rápidamente casi siempre. Polo gustaba decir que la cibernética no era todo el feedback humano, que le faltaba algo. Y en AT2 dice que Pérez López (Juan Antonio, JAPL) se gastó la vida en el IESE estudiando la sindéresis. Yo creo que la esencialización del amar donal es esa potencia. Es más, se convierte en la voluntas ut hábitus con la que se superará al hábito de los primeros principios, y es el don que se puede entregar al Creador al encontrar-se. Además, creo que es como se resuelve lo problemático. Es el verdadear ut habitus que unifica y supera con creces al entender presencial, pues es presencializar lo otro como co-existencia y sin defuturizarlo, sino adelantando el encuentro así unificado. Son dos prudencias: la ut ratio y la ut habitus.

Joseph Kabamba dijo...

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Pienso que lo que llamas "potencia afectiva" no es otra cosa que los sentimientos.

Sentimientos a nivel esencial y sentimientos de la persona.

El gozo y la paz de la persona redundan, a través de la sindéresis en nuestra vida.




Sin embargo, la esencialización activada desde el amar personal es, a mi entender, el "aportar" el don, (don que es nuestra vida).

No entiendo qué quieres decir con el "superar" el hábito de los primeros principios (pues seguirá vigiendo).

Si por voluntas ut habitus te refieres a la sindéresis, diré que la sindéresis no es el don de la persona a Dios, ya que es un hábito innato al inteligir personal. Gracias a la sindéresis, aceptamos y otorgamos nuestro don.

El hábito por el que se alcanza la persona que seremos, es el hábito de sabiduría, no la sindéresis.
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Unknown dijo...

Lo que quería decir es que la potencia afectiva no complica en el caso de trabajo en equipo, porque es como un resumen de la prudencia. Y sí, es puro sentimiento, pero cuando se ejerce la voluntas ut habitus es que hay aprendizaje personal. Polo estaba de acuerdo en investigar pues afirma en AT2 que la voluntas ut habitus es el encontrar-se y por supuesto, con el hábito de la sabiduría como hábito, pero con el amar donal como amor, ya que la estructura donal requiere el don.
Por eso también decía que a la cibernética le falta algo, y creo que se refería a la estructura donal, que no es sólo feedback (sentimiento: una parte importante, pero una parte, de la persona) sino que hay don. Y ese don es la potencia afectiva, que se refleja en la capacidad de "querer-querer más) es decir, una prudencia a nivel donal.

Joseph Kabamba dijo...

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Veamos a ver si me aclaro.
La tríada donal humana : aceptar-dar-don, está trascendentalmente incompleta porque la persona debe otorgar su don.
El don no es otra cosa que la esencia humana.

Los sentimientos del alma humana (nivel esencial), así como todo lo que la persona esencializa (hábitos esenciales y virtudes de la voluntad, o virtud para ser más exactos) forman parte del don.

El don no es solamente lo que llamas potencia afectiva (y que pienso que son los sentimientos), sino toda la esencia humana, inteligencia y voluntad que crecen irrestrictamente.

La prudencia es virtud de la inteligencia. Su crecimiento es también esencial.

Llego a la conclusión de que lo que llamas "voluntas ut habitus" son las virtudes.

Encontrar-se, nos encontraremos el día del Juicio, si Dios acepta nuestro don.

Y como entonces tendremos la vida eterna, se acabó lo problemático.
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Unknown dijo...

Casi casi. Solo que no coincido en que la potencia afectiva sea sólo sentimientos. JAPL (el gurú de dirección que comenté) afirmaba que la potencia afectiva nos capacita para aprender más y, sobre todo, para proponer experimentos de aprendizaje real y personal. No es quedarse en los sentimientos pues eso es una parte del yo, el feedback entre la voluntad y la inteligencia, sino crecer en la capacidad de diseñar experimentos para amar más como personas que somos, es decir, más que voluntad. Por eso creo que más bien la potencia afectiva es esa capacidad para entregar lo esencial de nosotros. Y empieza por amar al universo y al prójimo a quien vemos y nos entrena a amar a Dios a Quien no vemos.

La inteligencia es voluntad y viceversa: lo que Polo decía es que hay algo más que solo hábitos de cada potencia pues es un hecho que para hacer las cosas bien ya requiere querer eso. Por eso insisto en que JAPL unifica las dos en una sola y, progresa en esa dirección. Pero la prudencia toma otra faceta: inteligencia para hacer y hacer-se e inteligencia para Amar, amar y amar-se.

Unknown dijo...

Respecto a la voluntas ut habitus creo que Polo se refiere a ella como un VERDADEAR suyo, distinto del de la inteligencia y por eso pueden acompasarse. JAPL intenta darle màs vida a ese verdadear con la potencia afectiva. Por eso creo en que lleva a dos prudencias, en el sentido clásico, es decir, así como hay prudencia familiar, empresarial, etc. Pero es más que aquellas en que se refiere al trabajo en equipo como "suma" de voluntades y no a la "suma" de inteligencias solamente.

Joseph Kabamba dijo...

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Me haces pensar, Javier. Veamos.
En Antropología la unidad es siempre prematura.

Unificar inteligencia y voluntad no parece que sea un buen camino.

De ahí que el yo, ápice de la esencia, tenga dos miembros.

Cuando hablas de "capacidad de dar", si es a nivel esencial, esa capacidad pertenece a la voluntad, que será movida por las virtudes de la inteligencia (imperio).
Si es a nivel trascendental, corresponde al Amar personal. En efecto, el carácter efusivo de la persona es trascendental. (Ahí estaría, a mi parecer, lo que llamas capacidad para entregar lo esencial de nosotros).

A nivel trascendental no hay potencia (salvo la potencia obediencial que se debe justificar como hace Falgueras y consiente Polo)

La eventual "potencia afectiva" debe estar pues a nivel esencial. Pero las potencias espirituales son dos: inteligencia y voluntad.

Me parece entender que con la pretendida unificación te refieres a la luz de la sindéresis. No a una "potencia" afectiva.


Está claro que hay mucho más que solo los hábitos de cada potencia. Nada menos que la persona que somos, cuatro trascendentales personales, con los hábitos innatos al Inteligir personal.
El redundar en nuestra vida, en nuestra alma, es prudencia, pero no trascendental.


En tu último post añades que la "voluntas ut habitus" sería un verdadear de la voluntad.
Está pues a nivel esencial.
Que tenga más vida significa que sepa amar mejor.
Para ello tendrá que conocer bienes mejores, presentados por la prudencia.
Entonces la "potencia afectiva" sería una dimensión de la prudencia, en la línea de la prudencia social, empresarial y deportiva !

Nos hemos ido del tema, eh?
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Unknown dijo...

Totalmente de acuerdo Joseph. Gracias por aclarar más a Polo en temas tan difíciles. Sólo algo más. Creo que la riqueza de la sindéresis es dual, siempre. La potencia afectiva es parte suya y JAPL la entiende como síntesis directiva, es decir, para trabajar en equipo. Así se entienden y explican mejor los sentimientos no personales y cómo "aprender" trabajando en equipo sin caer en sentimentalismos. Ese es el logro. No caer en la unificación a nivel esencial porque sería un defecto. Unir la inteligencia y la voluntad como lo hace la prudencia, pero aplicándola trabajando, con una sola mirada o acto evitando mayor problemática por exceso o defecto. Creo que estamos en el tema. Sólo que de otro modo: el productivo y sin apartarse de lo personal.

Unknown dijo...

Cuando Polo se refiere a que JAPL gastó la vida en estudiar la sindéresis, lo dice porque JAPL estudió justamente los bienes mediales, su producción y relación persona-fin. Los hábitos y virtudes son medios también: para producir los primeros y para lograr fines las segundas. Son de distinta calidad "medial". Son dos verdadeares: para mejorar el universo y para mejorar uno y mejorar a otros, por dentro. Creo que en la confusión de estos medios y verdadeares estaba lo problemático y por eso JAPL se dedicó a profundizar más en ello. Pero siempre veía cómo coincidir con la visión poliana de estos verdadeares y creo que es en el vértice del yo (esencia) donde se quería ubicar para ayudar a los directivos en su tarea de formar líderes.

Francisco Molina dijo...

Me temo que llego tarde a esta estupenda conversación, pero hasta ahora no he podido prestarle la atención que merecía. Han salido en ella temas diversos.

Antes de nada, quería agradecer a Juan la selección de textos que nos propone, y afirmo que este, como tantos otros, es admirtable.

Resumo el texo, espero que sin vulgarizarlo demasiado:
-el pensar como novedad no alcanza su carácter o capacidad de presentar lo novedoso;
-pensar es buscar, pero no en el ser como persistencia, sino en el mismo ser del pensar;
-la novedad topa con el límite de lo que el pensar consigue;
-por tanto propone una guía: problemático es lo que distingue del ser (exterior a la persona, entiendo).

La versión que propongo: lo problemático aparece dado el afán del hombre por 'culminar' su pensamiento y su actividad.

Tiene que ver con ello la sindéresis. En Polo la vemos ayudada por los hábitos de los primeros principios y por los trascendentales, pero ella se ve abocada a trabajar en lo problemático, comprobando en cada momento el límite de lo que logra pensando y el límite de su actuar. En definitiva, no consigue culminar nada y la acción, la historia, se le presente como una tarea inacabable.

Ante esto cabe rebelarse, renegar de todo principio y de toda solución, y tomar el camino del provecho individual. Pero también cabe comprobarse que no somos dioses, y que solo el acercamiento a la Verdad no va ayudando a acertar o a rectificar.

A otro nivel, creo que Juan ha dado en el clavo al poner el problema en la unificación de logos o entendimiento. También aquí me remito a lo dicho.

Joseph Kabamba dijo...

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Merci Francisco por tu intervención.
Estoy de acuerdo contigo, pero me parece que debemos aclarar lo que es "lo problemático" y que creo no queda bien formulado en el resumen que haces, cuando dices "problemático es lo que distingue del ser (exterior a la persona, entiendo)".

Polo dice en el texto : "problemático significa lo que se distingue en general del ser"

Y yo lo entiendo como "la diferencia pura con el ser", es decir, nuestro pensamiento paraliza el ser, ya sea el ser del universo como el ser personal. Luego es nuestro pensamiento el que se distingue en general del ser.

Y se distingue por lo que Juan nos apuntó el 12 de julio 2014 : "lo problemático está en la unificación del logos".

Por lo demás me parece muy acertado lo que dices "lo problemático aparece dado el afán del hombre por 'culminar' su pensamiento y su actividad".

En cuanto al papel de la sindéresis, yo matizaría de modo más positivo su trabajo. El límite que comprueba no es un lastre, pues precisamente introduciendo el límite mental podemos trabajar y obtener el don que ofreceremos a Dios.

Luego lo problemático no es un problema de la sindéresis, sino del no ejercicio de la sabiduría.
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Francisco Molina dijo...

No soy la Identidad, pero necesito serlo para no echar a perder toda mi vida. Creo que ese es el problema.

Polo ha mostrado que el hombre 'crece' en identidad, no lo es, pero puede aproximarse. Grandioso.

Joseph Kabamba dijo...

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A mi entender no crecemos en identidad. Lo que crece es nuestra vida, nuestro don.
Sabremos quiénes somos en el Juicio, si Dios acepta nuestra vida.
Idéntico es Dios.
Nosotros somos hijos. Y lo seremos siempre.

No nos aproximamos a una "idea" que Dios tenga de nosotros. Somos libres.
Lo problemático es que nos atasquemos queriendo tener una identidad, queriendo realizarse.

Es falta de sabiduría.

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Unknown dijo...

Creo que Francisco (mi tocayo pues yo soy José Francisco Javier, o sea que también Joseph es tocayo) se refiere a la identificación inter-esencial más que identidad personal, pues ésta es imposible, debido al límite. Es justo el logos lo que permite la unificación persona-esencia y es previa al cambio de base, pues está al nivel de la sindéresis (así unificado).

Quien unifica es la persona, pero lo hace con su amar donal que, del modo dicho, se uni-fica a/con los demás. En el acierto o no de ese buscar(se) alcanza su libertad y la extiende a su esencia, co-existiendo con el fundamento que participa del don unificándose con la libertad esencial y fundiéndose en logos.

Es a partir de su trabajo como la persona logra alcanzar-se con sabiduría, pero logificada inter-esencialmente.

Joseph Kabamba dijo...

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La identidad de la persona humana es imposible no a causa del límite, sino porque seremos siempre inidénticos, pues somos criaturas.

A la identificación que te refieres puede ser "nuestra vida cabal".

Meter de nuevo al logos es lo problemático.

Claro que necesitamos vivir, introduciendo el límite y unificando con el logos.
Pero si nos atascamos ahí, estamos "pensando" y eso es el carácter de lo problemático.

Nuestra novedad no está en el "pensar", sino el canto al pensar.
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Unknown dijo...

Polo inicia su CTC con axiomas. No es casualidad. Sabía que Gödel había "herido de muerte" a la axiomática, pero lo hace porque conocer, en nuestra época, limita con la matemática. Es como el cantar de la ciencia.

Algo así ocurre con la vocación. Es propiamente personal y con ello, está en un plano sobrenatural. Pero la profesión (ciencia, arte), también es muy personal aunque más unificada con el coexistir fundamental-personal.

Se canta también logificando. Hay pocos pero libres modos de cantar en la vida de cada persona. El secreto radica en no dejar de mirar y adorar.